STRES Y LOS DIENTES
La mucosa bucal es sumamente sensible a las
influencias psicológicas, en ocasiones puede ser la expresión directa de
emociones y conflictos.
Para el dentista actual, es posible que el estrés sea quizá la segunda
causa en importancia de los daños a los dientes y a la cavidad bucal en general
después de la presencia de la placa bacteriana.
La saliva es probablemente uno de los elementos bucales más estudiados en
relación al estrés. Las glándulas salivales son controladas por fibras del
simpático y del parasimpático. La estimulación de las fibras parasimpáticas
provoca vasodilatación e incremento de la secreción de saliva, mientras que la
simpática produce muy poco efecto. La secreción salival es afectada por
factores fisiológicos y psicológicos tales como: edad, ritmo cardiaco,
estimulación previa, variables psicológicas (emoción, conocimiento anticipado y
otros).
Actualmente se sabe que el estrés se relaciona son la inhibición de la
salivación: cuando la boca está seca hay una falta de lubricación de la lengua
en relación con los dientes, que a su vez interfiere con los patrones del
habla.
Los cambios ocurridos en la saliva como resultado del estrés, pueden al
mismo tiempo iniciar otros cambios fisiopsicológicos, tales como enfermedad
periodontal o incremento de la actividad cariogénica al encontrar alteraciones
en el flujo, composición y grado de acidez salival.
La secreción salival es bastante compleja ya que tiene relación con los
niveles de plasma.
Entre las alteraciones de tejidos blandos podemos encontrar a la
gingivoestomatitis herpética primaria aguda, herpes labial, estomatitis aftosa,
glositis migratoria benigna, lesiones auto provocadas, gingivitis
ulceronecrosante (GUNA), esta última relacionada completamente con periodos
fuertes de estrés, por la alta incidencia del padecimiento en los combatientes
en las guerras y se le llegó a conocer como “boca de trincheras”.
Se han realizado varios estudios, para analizar la relación entre la
incidencia de caries y estrés, en uno de ellos se encontró que los individuos
con estados emocionales estresantes, disminuyen los niveles de serotonina en el
cerebro, forzando al organismo a consumir alimentos ricos en carbohidratos para
poder suplir el déficit de serotonina. Además que los estados de estrés en
niños incrementan la demanda metabólica y causan hipoglucemia o alteraciones
del control endócrino, siendo también un posible causal de obesidad infantil.
Así mismo el apretamiento dental puede provocar anoxia (falta de oxígeno)
tisular en el ligamento periodontal de los dientes, con el consiguiente daño a
las células de estos tejidos, las cuales, al morir éstas, ya no serán
reemplazadas por células nuevas, sino que se perderán con el consiguiente
deterioro de los tejidos de soporte del diente.
Algunas veces también el daño se limita a los dientes, ya que se puede
causar un desgaste de tal magnitud, que puede en algunos pacientes quedar sólo
las porciones radiculares dentro del proceso mandibular.
Es por todo esto y más que el dentista debe hacer una observación muy
detallada de tu boca, y algunas veces te recomendará utilizar algunos
aditamentos (como guardas oclusales) para tratar de romper los hábitos
ocasionados por el stress y al mismo tiempo proteger tus dientes y los tejidos
de soporte de los mismos.
Sólo un dentista colegiado, está actualizado y bien preparado.
Colegio de Cirujanos Dentistas de La Laguna, A. C.
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Caries y mal aliento
El estrés es
una de las causas de caries luego de la mala higiene bucal, ya que éste
incrementa la acidez de la saliva y disminuye la cantidad de ella, lo que
afecta directamente al esmalte que protege a los dientes. Además es frecuente
que a causa del estrés y del malestar que este produce, uno descuide sus
hábitos de higiene, no se cepille con tanta asiduidad, no use hilo dental, no
visite al dentista con regularidad y tenga una alimentación menos saludable
todo lo cual finalmente desemboca en problemas bucales, mal aliento, placa y
caries.
Cuando
aparece el estrés, más personas son afectadas por hábitos poco saludables o
negativos que pueden influenciar su salud bucal, tales como el uso del tabaco y
el alcohol, como afirmó el cirujano-dentista Dr. David Cochran, PhD, Presidente
de la Academia Americana de Periodontología y profesor titular del Departamento
de Periodontología del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de
Texas en San Antonio. Los factores de riesgo – tabaco y alcohol – pueden
influenciar el desarrollo de las enfermedades periodontales.
Un estudio
publicado en el Journal of Periodontology en 2007 mostró que el estrés
interfiere en la higiene bucal. 56% de los participantes del estudio afirmó que
el estrés había afectado su capacidad de cepillarse los dientes y usar hilo
dental.
La hormona
cortisol está presente en el estrés. El cortisol se acumula en niveles
crecientes y puede llevar a la enfermedad periodontal.
El estrés
puede afectar la salud bucal de las personas, causando los siguientes
problemas:
- Aparición
de aftas –
Aftas son pequeñas heridas en la boca causadas por virus, bacterias y/o
deficiencias del sistema inmunológico.
Disfunción de la Articulación Temporo Mandíbular y/o
Bruxismo – Las
personas bajo estrés pueden tener problemas que afectan la articulación
temporomandibular (ATM), así como rechinar y apretar los dientes (Bruxismo)
durante el día o cuando duermen.
- Boca
seca – El
estrés puede afectar el nivel de salivación. Ciertos medicamentos pueden
tener influencia sobre el flujo salival.
- Gingivitis
–
Varios estudios muestran que el estrés puede afectar la capacidad de
realizar una buena higiene bucal y esto desencadena la aparición de
inflamación gingival (gingivitis).
Éstos son
algunos de los problemas que pueden ocurrir cuando el estrés está presente.
Consulte a su dentista, si está pasando por cualquiera de ellos. Intente
aligerar el estrés ingiriendo una dieta nutritiva, durmiendo el número de horas
necesario por la noche y ejercitándose para reducir la ansiedad y la tensión
consecuentes del estrés.