lunes, 27 de mayo de 2013

+Alfredo Sakar +Alfredo Sakar

STRES Y LOS DIENTES

La mucosa bucal es sumamente sensible a las influencias psicológicas, en ocasiones puede ser la expresión directa de emociones y conflictos.

Para el dentista actual, es posible que el estrés sea quizá la segunda causa en importancia de los daños a los dientes y a la cavidad bucal en general después de la presencia de la placa bacteriana.

La saliva es probablemente uno de los elementos bucales más estudiados en relación al estrés. Las glándulas salivales son controladas por fibras del simpático y del parasimpático. La estimulación de las fibras parasimpáticas provoca vasodilatación e incremento de la secreción de saliva, mientras que la simpática produce muy poco efecto. La secreción salival es afectada por factores fisiológicos y psicológicos tales como: edad, ritmo cardiaco, estimulación previa, variables psicológicas (emoción, conocimiento anticipado y otros).

Actualmente se sabe que el estrés se relaciona son la inhibición de la salivación: cuando la boca está seca hay una falta de lubricación de la lengua en relación con los dientes, que a su vez interfiere con los patrones del habla.

Los cambios ocurridos en la saliva como resultado del estrés, pueden al mismo tiempo iniciar otros cambios fisiopsicológicos, tales como enfermedad periodontal o incremento de la actividad cariogénica al encontrar alteraciones en el flujo, composición y grado de acidez salival.

La secreción salival es bastante compleja ya que tiene relación con los niveles de plasma.

Entre las alteraciones de tejidos blandos podemos encontrar a la gingivoestomatitis herpética primaria aguda, herpes labial, estomatitis aftosa, glositis migratoria benigna, lesiones auto provocadas, gingivitis ulceronecrosante (GUNA), esta última relacionada completamente con periodos fuertes de estrés, por la alta incidencia del padecimiento en los combatientes en las guerras y se le llegó a conocer como “boca de trincheras”.

Se han realizado varios estudios, para analizar la relación entre la incidencia de caries y estrés, en uno de ellos se encontró que los individuos con estados emocionales estresantes, disminuyen los niveles de serotonina en el cerebro, forzando al organismo a consumir alimentos ricos en carbohidratos para poder suplir el déficit de serotonina. Además que los estados de estrés en niños incrementan la demanda metabólica y causan hipoglucemia o alteraciones del control endócrino, siendo también un posible causal de obesidad infantil.

Así mismo el apretamiento dental puede provocar anoxia (falta de oxígeno) tisular en el ligamento periodontal de los dientes, con el consiguiente daño a las células de estos tejidos, las cuales, al morir éstas, ya no serán reemplazadas por células nuevas, sino que se perderán con el consiguiente deterioro de los tejidos de soporte del diente.

Algunas veces también el daño se limita a los dientes, ya que se puede causar un desgaste de tal magnitud, que puede en algunos pacientes quedar sólo las porciones radiculares dentro del proceso mandibular.

Es por todo esto y más que el dentista debe hacer una observación muy detallada de tu boca, y algunas veces te recomendará utilizar algunos aditamentos (como guardas oclusales) para tratar de romper los hábitos ocasionados por el stress y al mismo tiempo proteger tus dientes y los tejidos de soporte de los mismos.

Sólo un dentista colegiado, está actualizado y bien preparado.

Colegio de Cirujanos Dentistas de La Laguna, A. C.

www.ccdl.org.mx

Caries y mal aliento

El estrés es una de las causas de caries luego de la mala higiene bucal, ya que éste incrementa la acidez de la saliva y disminuye la cantidad de ella, lo que afecta directamente al esmalte que protege a los dientes. Además es frecuente que a causa del estrés y del malestar que este produce, uno descuide sus hábitos de higiene, no se cepille con tanta asiduidad, no use hilo dental, no visite al dentista con regularidad y tenga una alimentación menos saludable todo lo cual finalmente desemboca en problemas bucales, mal aliento, placa y caries.

Cuando aparece el estrés, más personas son afectadas por hábitos poco saludables o negativos que pueden influenciar su salud bucal, tales como el uso del tabaco y el alcohol, como afirmó el cirujano-dentista Dr. David Cochran, PhD, Presidente de la Academia Americana de Periodontología y profesor titular del Departamento de Periodontología del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio. Los factores de riesgo – tabaco y alcohol – pueden influenciar el desarrollo de las enfermedades periodontales.

Un estudio publicado en el Journal of Periodontology en 2007 mostró que el estrés interfiere en la higiene bucal. 56% de los participantes del estudio afirmó que el estrés había afectado su capacidad de cepillarse los dientes y usar hilo dental.

La hormona cortisol está presente en el estrés. El cortisol se acumula en niveles crecientes y puede llevar a la enfermedad periodontal.

El estrés puede afectar la salud bucal de las personas, causando los siguientes problemas:

  • Aparición de aftas – Aftas son pequeñas heridas en la boca causadas por virus, bacterias y/o deficiencias del sistema inmunológico.

­Disfunción de la Articulación Temporo Mandíbular y/o Bruxismo – Las personas bajo estrés pueden tener problemas que afectan la articulación temporomandibular (ATM), así como rechinar y apretar los dientes (Bruxismo) durante el día o cuando duermen.

  • Boca seca – El estrés puede afectar el nivel de salivación. Ciertos medicamentos pueden tener influencia sobre el flujo salival.
  • Gingivitis – Varios estudios muestran que el estrés puede afectar la capacidad de realizar una buena higiene bucal y esto desencadena la aparición de inflamación gingival (gingivitis).

Éstos son algunos de los problemas que pueden ocurrir cuando el estrés está presente. Consulte a su dentista, si está pasando por cualquiera de ellos. Intente aligerar el estrés ingiriendo una dieta nutritiva, durmiendo el número de horas necesario por la noche y ejercitándose para reducir la ansiedad y la tensión consecuentes del estrés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario